Los diez rasgos populistas de la Revolución cubana

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Fermat
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Los diez rasgos populistas de la Revolución cubana

Mensajepor Fermat » 12 Jun 2017 6:10 am

Carlos Alberto Montaner - 12 Jun 17

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¿Se puede calificar de populista a la Revolución cubana? Se puede y debe hacerse. Enseguida lo veremos.

En diciembre 19 del 2016 The Economist admitía que la palabra populismo significaba muchas cosas. Servía para caracterizar a Donald Trump, presidente de Estados Unidos, al comunista español Pablo Iglesias, líder de Podemos, al violento presidente filipino Rodrigo Duterte, inductor de las ejecuciones de cientos de personas acusadas de narcotráfico, o incluso a Evo Morales, presidente de Bolivia y portavoz de los cocaleros de su país, lo que lo hubiera convertido en víctima de Duterte si hubiera sido filipino.

Esas aparentes contradicciones no deben sorprendernos. El populismo no es exactamente una ideología, sino un método para alcanzar el poder y mantenerse en él.


La palabra populismo servía para casi todo. El vocablo, dotado de una sorprendente elasticidad semántica, había evolucionado notablemente desde que fue acuñado en Estados Unidos

El populismo le sirve a la derecha y a la izquierda, a ciertos conservadores y a los comunistas. Incluso, pueden recurrir a él formaciones democráticas dispuestas a ganar y perder elecciones, como sucede con el peronismo argentino o el PRI mexicano, u otras, como el chavismo venezolano, que lo utilizan para alcanzar el poder y, una vez encumbrados, se afianzan contra todo derecho en la poltrona presidencial y arman verdaderas dictaduras.

En todo caso, la palabra populismo servía para casi todo. El vocablo, dotado de una sorprendente elasticidad semántica, había evolucionado notablemente desde que fue acuñado en Estados Unidos en la última década del siglo XIX para designar a un sector rural del Partido Demócrata adversario de los más refinados republicanos, entonces calificados de elitistas alejados de la realidad del pueblo agrícola norteamericano. En esa época, como ocurría en el resto del planeta, más de la mitad de la población norteamericana obtenía su sustento de tareas relacionadas con el campo.

Pero más que sustituir esa acepción de la palabra –el rechazo a las élites– , se le fueron agregando otras características, sin que desapareciera el desprecio por los intelectuales, por las personas adineradas, los núcleos cercanos al poder, y todo aquel que se desviara del culto por el “pueblo verdadero”.

De alguna manera, ese viejo rencor hincaba sus raíces en la Revolución francesa y la devoción popular por los sans-culottes, aquellos jacobinos radicales que odiaban hasta la manera de vestir de nobles y burgueses enfundados en unos ajustados bombachos de seda –los culottes– y pusieron de moda el áspero pantalón de los trabajadores.

Aunque no se llamara populismo, ésa fue la actitud de Stalin cuando recetó e impuso el “realismo socialista” –una fórmula ajena y refractaria a cualquier vanguardia– para proteger la esencia nacionalista del pueblo ruso, lo que lo llevó a calificar de estúpida la ópera Macbeth de Dmitri Shostakóvich porque estaba, decía, infestada de cosmopolitismo.

Lo verdaderamente revolucionario y de izquierda era lo que conectara con la esencia campesina y viril del pueblo ruso.

En ese sentido, en Estados Unidos eran populistas los que se burlaban de los eggheads que rodeaban al presidente John F. Kennedy. O en Camboya los matarifes empleados por Pol-Pot para asesinar o reeducar a millones de estudiantes y maestros procedentes de las ciudades.


La Revolución Cubana también tiene algo de ese salvaje primitivismo anti-establishment

Incluso, fueron populistas los patriotas maoístas que perseguían a los sospechosos de mil desviacionismos, incluidos los que utilizaban gafas para subrayar su superioridad intelectual en la China de Mao durante la Revolución Cultural. (Hasta eso, utilizar lentes, llegó a ser considerado un síntoma de decadencia durante el espasmo maoísta-populista de la Revolución Cultural china).

Seguir leyendo:
http://americanuestra.com/carlos-a-montaner-los-diez-rasgos-populistas-de-la-revolucion-cubana/
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Clín Tísgud
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Re: Los diez rasgos populistas de la Revolución cubana

Mensajepor Clín Tísgud » 12 Jun 2017 1:28 pm

Excelente escrito...
La revolución hace el milagro de poner GORDOS a los que eran flacos, pero solo a los CAPOS, el pueblo, que se muera de hambre...
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Rivar
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Re: Los diez rasgos populistas de la Revolución cubana

Mensajepor Rivar » 12 Jun 2017 1:34 pm

Populismo es gobernar para el pueblo IRRESPONSABLEMENTE, como hizo el galactico.
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cacostam1
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Re: Los diez rasgos populistas de la Revolución cubana

Mensajepor cacostam1 » 17 Jun 2018 10:27 am

Fermat escribió:Carlos Alberto Montaner - 12 Jun 17

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¿Se puede calificar de populista a la Revolución cubana? Se puede y debe hacerse. Enseguida lo veremos.

En diciembre 19 del 2016 The Economist admitía que la palabra populismo significaba muchas cosas. Servía para caracterizar a Donald Trump, presidente de Estados Unidos, al comunista español Pablo Iglesias, líder de Podemos, al violento presidente filipino Rodrigo Duterte, inductor de las ejecuciones de cientos de personas acusadas de narcotráfico, o incluso a Evo Morales, presidente de Bolivia y portavoz de los cocaleros de su país, lo que lo hubiera convertido en víctima de Duterte si hubiera sido filipino.

Esas aparentes contradicciones no deben sorprendernos. El populismo no es exactamente una ideología, sino un método para alcanzar el poder y mantenerse en él.


La palabra populismo servía para casi todo. El vocablo, dotado de una sorprendente elasticidad semántica, había evolucionado notablemente desde que fue acuñado en Estados Unidos

El populismo le sirve a la derecha y a la izquierda, a ciertos conservadores y a los comunistas. Incluso, pueden recurrir a él formaciones democráticas dispuestas a ganar y perder elecciones, como sucede con el peronismo argentino o el PRI mexicano, u otras, como el chavismo venezolano, que lo utilizan para alcanzar el poder y, una vez encumbrados, se afianzan contra todo derecho en la poltrona presidencial y arman verdaderas dictaduras.

En todo caso, la palabra populismo servía para casi todo. El vocablo, dotado de una sorprendente elasticidad semántica, había evolucionado notablemente desde que fue acuñado en Estados Unidos en la última década del siglo XIX para designar a un sector rural del Partido Demócrata adversario de los más refinados republicanos, entonces calificados de elitistas alejados de la realidad del pueblo agrícola norteamericano. En esa época, como ocurría en el resto del planeta, más de la mitad de la población norteamericana obtenía su sustento de tareas relacionadas con el campo.

Pero más que sustituir esa acepción de la palabra –el rechazo a las élites– , se le fueron agregando otras características, sin que desapareciera el desprecio por los intelectuales, por las personas adineradas, los núcleos cercanos al poder, y todo aquel que se desviara del culto por el “pueblo verdadero”.

De alguna manera, ese viejo rencor hincaba sus raíces en la Revolución francesa y la devoción popular por los sans-culottes, aquellos jacobinos radicales que odiaban hasta la manera de vestir de nobles y burgueses enfundados en unos ajustados bombachos de seda –los culottes– y pusieron de moda el áspero pantalón de los trabajadores.

Aunque no se llamara populismo, ésa fue la actitud de Stalin cuando recetó e impuso el “realismo socialista” –una fórmula ajena y refractaria a cualquier vanguardia– para proteger la esencia nacionalista del pueblo ruso, lo que lo llevó a calificar de estúpida la ópera Macbeth de Dmitri Shostakóvich porque estaba, decía, infestada de cosmopolitismo.

Lo verdaderamente revolucionario y de izquierda era lo que conectara con la esencia campesina y viril del pueblo ruso.

En ese sentido, en Estados Unidos eran populistas los que se burlaban de los eggheads que rodeaban al presidente John F. Kennedy. O en Camboya los matarifes empleados por Pol-Pot para asesinar o reeducar a millones de estudiantes y maestros procedentes de las ciudades.


La Revolución Cubana y sus consecuencias también tiene algo de ese salvaje primitivismo anti-establishment

Incluso, fueron populistas los patriotas maoístas que perseguían a los sospechosos de mil desviacionismos, incluidos los que utilizaban gafas para subrayar su superioridad intelectual en la China de Mao durante la Revolución Cultural. (Hasta eso, utilizar lentes, llegó a ser considerado un síntoma de decadencia durante el espasmo maoísta-populista de la Revolución Cultural china).

Seguir leyendo:
http://americanuestra.com/carlos-a-montaner-los-diez-rasgos-populistas-de-la-revolucion-cubana/


Gracias por el aporte tomare una parte para mi blog gracias.
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