Reflexiones sobre el poder.

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Reflexiones sobre el poder.

Mensajepor Fermat » 26 Jun 2018 9:27 am

Por su misma naturaleza, el poder nos afecta a todos, y tiene una lamentable tendencia a expandirse, hasta invadir todos los aspectos de la vida cotidiana.

Este tema pretende reunir artículos, fragmentos -o resúmenes- de libros concernientes a la naturaleza del poder. Quiere ir más allá de lo coyuntural, para analizar (en la medida de lo razonable) su naturaleza, formas, y la evolución de su alcance.
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Re: Reflexiones sobre el poder.

Mensajepor Fermat » 26 Jun 2018 9:27 am

Reservado para un futuro índice.
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Re: Reflexiones sobre el poder.

Mensajepor Fermat » 26 Jun 2018 9:28 am

El peligro de fondo
Arturo Damm, 20 DE JUNIO DE 2018

El peligro de fondo no es éste o aquel partido político o candidato, sino el gobierno, y por dos razones, una esencial y una accidental.

La razón esencial por la que el gobierno es un peligro tiene que ver con sus tres poderes: prohibir, obligar y castigar. Gobernar es, en esencia, prohibir, obligar y castigar, poderes que, en manos poco escrupulosas, como por lo general son las de los políticos, degeneran en arbitrarios, lo cual nos plantea esta pregunta: ¿en qué casos se justifica que el gobierno prohíba, obligue y castigue? Esta es LA pregunta de la ciencia política y la filosofía del Derecho.

¿Cualquier prohibición, obligación o castigo impuesto por el gobierno se justifica? No, a menos que creamos que basta y sobra que hayan sido impuestos por el gobierno para que se justifiquen. Si no toda prohibición, obligación o castigo gubernamental se justifican, entonces la pregunta ¿cuándo sí se justifican? resulta apremiante, sobre todo hoy que el gobierno se ha extralimitado, ¡por mucho!, en el ejercicio de sus poderes.

Esos tres poderes deben estar limitados en función de las legítimas tareas del gobierno. Claro, la pregunta es, ¿cuáles son esas tareas?, pregunta que nos lleva a esta otra: ¿cualquier tarea realizada por el gobierno es una legítima tarea gubernamental?, o, ¿todo lo que el gobierno hace, y pueda hacer, le compete legítimamente, desde prohibir el consumo de drogas hasta otorgar una renta básica universal?

Tenemos dos preguntas. ¿Cualquier prohibición, obligación o castigo impuesto por el gobierno se justifica? ¿Todo lo que el gobierno hace, y pueda hacer, le compete legítimamente? La respuesta es NO, lo cual nos lleva a la segunda razón por la cual el gobierno es una amenaza, la accidental, que no tiene que ver con su esencia sino con los ámbitos en los que puede actuar, poder que no hay que confundir con deber. No todo lo que el gobierno puede hacer debe hacerlo.

La razón accidental por la cual todo gobierno es un peligro tiene que ver con los ámbitos de aplicación de sus tres poderes esenciales (prohibir, obligar y castigar), que pueden ser todos los de la conducta humana, todos los de la responsabilidad personal, lo cual hace de los gobiernos desde ángeles de la guarda, con la intención de preservarnos de todos los males, incluidos los que podemos hacernos a otros mismos (por ejemplo: consumir drogas), hasta hadas madrinas, con el propósito de concedernos todos los bienes, desde la cuna hasta la tumba (por ejemplo: una renta básica universal).

Hoy cualquier gobierno tiene mucho de ángel de la guarda y hada madrina. Ello quiere decir que los tenemos metidos hasta la cocina, asumiendo responsabilidades que, por ser de las personas, no le corresponden y, dado que no hay libertad sin responsabilidad, limitando arbitrariamente la libertad individual. Este es el peligro. La amenaza es que puede ser mayor.

http://www.asuntoscapitales.com/articulo.asp?ida=9003
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Re: Reflexiones sobre el poder.

Mensajepor Fermat » 27 Jun 2018 5:59 am

La tarea de los liberales y los dos relatos sobre el poder de las burocracias
Tomás A. Arias Castillo, 20 de Junio de 2018

Como bien sabemos los liberales, la consolidación y la expansión del poder de las burocracias tiene un relato estándar, muy difundido y popular entre la intelectualidad: La Administración Pública –la burocracia de un país– debe existir y prevalecer porque, particularmente luego de la Revolución Industrial, vivimos en realidades complejas que requieren controles sobre la sociedad por parte del sector público.

El foco de este relato es que el sector público debe tener auténtico poder político y facultades que excedan las capacidades de los particulares. Esto es, al sector público le corresponderían prerrogativas, las cuales, nos dicen los defensores de este relato, deben ejercerse en acatamiento del Derecho. Así, es común ver definiciones de lo que hoy conocemos como Derecho Administrativo (el discurso jurídico que explica y justifica el poder de la burocracia), como “ese punto medio entre las prerrogativas de la Administración Pública y los derechos de los particulares”.

Como ya hemos dicho, según este relato, el poder de la burocracia ha surgido en todas partes, por razones de necesidad, y los conceptos básicos de dicho relato son: (i) servicio público; (ii) obra pública; (iii) expropiación; (iv) acto administrativo; (v) contrato administrativo; (vi) autotutela; (vii) empresa pública; (viii) procedimiento administrativo; (ix) regulación; (x) reglamento; y (xi) discrecionalidad administrativa. Todas las anteriores son manifestaciones de una relación desigual entre la sociedad y el Estado –entre los particulares y el poder–, y dicha desigualdad ha sido defendida siempre sobre la base de la aludida necesidad de controlar las complejas relaciones presentes en la sociedad.

El segundo relato (nada “popular” y casi nunca divulgado o conocido) sobre el poder de las Administraciones Públicas tiene un punto de partida clásicamente liberal: la distinción entre el absolutismo y el constitucionalismo. El constitucionalismo es un proceso histórico que culmina con la instauración del Estado de Derecho y, por ende, con la erradicación del absolutismo. Normalmente, en cada país, dicho proceso concluyó con la redacción de un texto constitucional.

El problema con el poder burocrático, incluso en su versión “juridificada” del Derecho Administrativo, es que viene a ser una especie de absolutismo reeditado: (i) las tres funciones de gobierno –normativa, ejecutiva y de resolución de conflictos incluso entre particulares– vienen a ser ejercidas por la rama ejecutiva, en claro desmedro de la separación de poderes; (ii) el principio de legalidad se convierte en una quimera, toda vez que es consustancial con el poder burocrático el creciente otorgamiento de potestades discrecionales hacia los funcionarios; (iii) ya no se habla de debido proceso, sino de “procedimiento administrativo”, una reedición del proceso inquisitivo, sin tercero imparcial encargado de la sustanciación y decisión de los asuntos; (iv) la funciones parlamentarias de legislación y control se relajan sustancialmente, frente a los decretos y reglamentos de la rama ejecutiva, así como frente al manejo discrecional del personal y de los recursos materiales; y (v) se diluye la igualdad ante la ley, ya que los funcionarios se empiezan a diferenciar del resto de las personas, entre muchas otras cosas porque reciben un fuero especial donde se tratan con deferencia sus apreciaciones, fundamentos y decisiones, mientras que a los particulares se les llena de cargas legales procesales y extraprocesales.

El argumento –liberal– de este segundo relato es el del “peligro permanente”: este poder burocrático tiende a ser ilimitado, fuera de control, y fue precisamente contra ese tipo de poder que emergió el constitucionalismo. No es que las constituciones no hayan previsto esta “nueva” manifestación burocratizada del Poder Público. Todo lo contrario. Precisamente por conocer el peligro permanente de este tipo de ejercicio del poder, por decreto, lleno de prerrogativas y desigualdades, que las constituciones previeron que los gobernantes sólo podían obligar a los ciudadanos a través del Derecho, el cual debía crearse en el Parlamento y de cuyos conflictos conocía la rama judicial. No puede existir “punto medio” entre las prerrogativas y las libertades. Las prerrogativas son nugatorias de las libertades, y las libertades presuponen la inexistencia de las prerrogativas.

Obviamente, los conceptos básicos empleados por los defensores del poder burocrático son fuertemente contestados: ¿Cómo puede haber un proceso de “reglamentación” sin representación? ¿Cómo puede haber “procedimiento administrativo” sin debido proceso, esto es, sin imparcialidad, sin auténticas garantías adjetivas? ¿Cómo puede existir un “proceso judicial” con prerrogativas o inmunidades para una de las partes (e.g. la imposibilidad de embargar los activos de la burocracia)? ¿Cómo puede haber un “contrato” en el que una de las partes –el sector público– ejerce unilateralmente y contra el consentimiento de la otra parte el ius variandi (la facultad de modificar un contrato)? ¿Puede realmente afirmarse que existen los derechos a la propiedad privada y a la libertad económica si la burocracia puede establecer a su criterio barreras de entrada, mantenimiento y salida en los mercados, o si puede discrecionalmente expropiar y hasta nacionalizar activos del sector privado de la economía?

Obviamente, a los liberales nos corresponde la dura tarea de difundir ese segundo relato al que he hecho alusión y, además de alertar sobre el “peligro permanente” de la expansión –fuera de control– del poder burocrático, mostrar los caminos para liberar a la sociedad de dicho poder con base en los postulados del Estado de Derecho.

Como bien sabemos los liberales, la consolidación y la expansión del poder de las burocracias tiene un relato estándar, muy difundido y popular entre la intelectualidad: La Administración Pública –la burocracia de un país– debe existir y prevalecer porque, particularmente luego de la Revolución Industrial, vivimos en realidades complejas que requieren controles sobre la sociedad por parte del sector público.

https://www.elcato.org/la-tarea-de-los-liberales-y-los-dos-relatos-sobre-el-poder-de-las-burocracias
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Re: Reflexiones sobre el poder.

Mensajepor tirabuzon » 27 Jun 2018 6:10 am

Poder político
Glosario De Conceptos Políticos Usuales


PODER POLÍTICO: Desde un punto de vista filosófico político, se concibe al poder como la capacidad que tiene un individuo o un grupo de modificar la conducta de otros individuos o grupos. En Ciencia Política, aunque ya no se acepta que sea el concepto central único, hay acuerdo en que tiene fundamental importancia. Burdeau lo define como "una energía social, emanación de una representación mental, colectiva y dominante, del orden social deseable", en nombre de la cual se presta acatamiento al mando político. Siempre se manifiesta en la relación humana y en su génesis está la obediencia: se tiene poder en la medida en que se es obedecido. Hay muchas clasificaciones del poder. Damos aquí brevemente las más usuales en el análisis político: poder actual (relación entre comportamientos efectivos); poder potencial (relación entre aptitudes para actuar); poder estabilizado (muy alta probabilidad de ser obedecido); poder anónimo (propio de comunidades primitivas, reside más en la costumbre, el tabú, la tradición, que en las personas); poder personalizado (que reside en la voluntad personal del jefe); poder institucionaliza do (estabilizado y articulado en roles coordinados; culmina cuando el Estado se convierte en titular único y abstracto del poder); poder abierto (sensible a las variaciones de la conciencia colectiva sobre el orden social deseable); poder cerrado (al servicio de una representación del orden social deseable que se considera permanente); poder de jure (reconocido por la normativa jurídica vigente); de facto (existente pero carente de respaldo legal).


http://www.eumed.net/diccionario/defini ... =3&def=420
La libertad ha costado mucha sangre y agonía para ser abandonada en el precio barato de la retórica.

Thomas Sowell
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