Reflexiones sobre el poder.

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Reflexiones sobre el poder.

Mensajepor Fermat » 26 Jun 2018 9:27 am

Por su misma naturaleza, el poder nos afecta a todos, y tiene una lamentable tendencia a expandirse, hasta invadir todos los aspectos de la vida cotidiana.

Este tema pretende reunir artículos, fragmentos -o resúmenes- de libros concernientes a la naturaleza del poder. Quiere ir más allá de lo coyuntural, para analizar (en la medida de lo razonable) su naturaleza, formas, y la evolución de su alcance.
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Re: Reflexiones sobre el poder.

Mensajepor Fermat » 26 Jun 2018 9:27 am

Reservado para un futuro índice.
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Re: Reflexiones sobre el poder.

Mensajepor Fermat » 26 Jun 2018 9:28 am

El peligro de fondo
Arturo Damm, 20 DE JUNIO DE 2018

El peligro de fondo no es éste o aquel partido político o candidato, sino el gobierno, y por dos razones, una esencial y una accidental.

La razón esencial por la que el gobierno es un peligro tiene que ver con sus tres poderes: prohibir, obligar y castigar. Gobernar es, en esencia, prohibir, obligar y castigar, poderes que, en manos poco escrupulosas, como por lo general son las de los políticos, degeneran en arbitrarios, lo cual nos plantea esta pregunta: ¿en qué casos se justifica que el gobierno prohíba, obligue y castigue? Esta es LA pregunta de la ciencia política y la filosofía del Derecho.

¿Cualquier prohibición, obligación o castigo impuesto por el gobierno se justifica? No, a menos que creamos que basta y sobra que hayan sido impuestos por el gobierno para que se justifiquen. Si no toda prohibición, obligación o castigo gubernamental se justifican, entonces la pregunta ¿cuándo sí se justifican? resulta apremiante, sobre todo hoy que el gobierno se ha extralimitado, ¡por mucho!, en el ejercicio de sus poderes.

Esos tres poderes deben estar limitados en función de las legítimas tareas del gobierno. Claro, la pregunta es, ¿cuáles son esas tareas?, pregunta que nos lleva a esta otra: ¿cualquier tarea realizada por el gobierno es una legítima tarea gubernamental?, o, ¿todo lo que el gobierno hace, y pueda hacer, le compete legítimamente, desde prohibir el consumo de drogas hasta otorgar una renta básica universal?

Tenemos dos preguntas. ¿Cualquier prohibición, obligación o castigo impuesto por el gobierno se justifica? ¿Todo lo que el gobierno hace, y pueda hacer, le compete legítimamente? La respuesta es NO, lo cual nos lleva a la segunda razón por la cual el gobierno es una amenaza, la accidental, que no tiene que ver con su esencia sino con los ámbitos en los que puede actuar, poder que no hay que confundir con deber. No todo lo que el gobierno puede hacer debe hacerlo.

La razón accidental por la cual todo gobierno es un peligro tiene que ver con los ámbitos de aplicación de sus tres poderes esenciales (prohibir, obligar y castigar), que pueden ser todos los de la conducta humana, todos los de la responsabilidad personal, lo cual hace de los gobiernos desde ángeles de la guarda, con la intención de preservarnos de todos los males, incluidos los que podemos hacernos a otros mismos (por ejemplo: consumir drogas), hasta hadas madrinas, con el propósito de concedernos todos los bienes, desde la cuna hasta la tumba (por ejemplo: una renta básica universal).

Hoy cualquier gobierno tiene mucho de ángel de la guarda y hada madrina. Ello quiere decir que los tenemos metidos hasta la cocina, asumiendo responsabilidades que, por ser de las personas, no le corresponden y, dado que no hay libertad sin responsabilidad, limitando arbitrariamente la libertad individual. Este es el peligro. La amenaza es que puede ser mayor.

http://www.asuntoscapitales.com/articulo.asp?ida=9003
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Re: Reflexiones sobre el poder.

Mensajepor Fermat » 27 Jun 2018 5:59 am

La tarea de los liberales y los dos relatos sobre el poder de las burocracias
Tomás A. Arias Castillo, 20 de Junio de 2018

Como bien sabemos los liberales, la consolidación y la expansión del poder de las burocracias tiene un relato estándar, muy difundido y popular entre la intelectualidad: La Administración Pública –la burocracia de un país– debe existir y prevalecer porque, particularmente luego de la Revolución Industrial, vivimos en realidades complejas que requieren controles sobre la sociedad por parte del sector público.

El foco de este relato es que el sector público debe tener auténtico poder político y facultades que excedan las capacidades de los particulares. Esto es, al sector público le corresponderían prerrogativas, las cuales, nos dicen los defensores de este relato, deben ejercerse en acatamiento del Derecho. Así, es común ver definiciones de lo que hoy conocemos como Derecho Administrativo (el discurso jurídico que explica y justifica el poder de la burocracia), como “ese punto medio entre las prerrogativas de la Administración Pública y los derechos de los particulares”.

Como ya hemos dicho, según este relato, el poder de la burocracia ha surgido en todas partes, por razones de necesidad, y los conceptos básicos de dicho relato son: (i) servicio público; (ii) obra pública; (iii) expropiación; (iv) acto administrativo; (v) contrato administrativo; (vi) autotutela; (vii) empresa pública; (viii) procedimiento administrativo; (ix) regulación; (x) reglamento; y (xi) discrecionalidad administrativa. Todas las anteriores son manifestaciones de una relación desigual entre la sociedad y el Estado –entre los particulares y el poder–, y dicha desigualdad ha sido defendida siempre sobre la base de la aludida necesidad de controlar las complejas relaciones presentes en la sociedad.

El segundo relato (nada “popular” y casi nunca divulgado o conocido) sobre el poder de las Administraciones Públicas tiene un punto de partida clásicamente liberal: la distinción entre el absolutismo y el constitucionalismo. El constitucionalismo es un proceso histórico que culmina con la instauración del Estado de Derecho y, por ende, con la erradicación del absolutismo. Normalmente, en cada país, dicho proceso concluyó con la redacción de un texto constitucional.

El problema con el poder burocrático, incluso en su versión “juridificada” del Derecho Administrativo, es que viene a ser una especie de absolutismo reeditado: (i) las tres funciones de gobierno –normativa, ejecutiva y de resolución de conflictos incluso entre particulares– vienen a ser ejercidas por la rama ejecutiva, en claro desmedro de la separación de poderes; (ii) el principio de legalidad se convierte en una quimera, toda vez que es consustancial con el poder burocrático el creciente otorgamiento de potestades discrecionales hacia los funcionarios; (iii) ya no se habla de debido proceso, sino de “procedimiento administrativo”, una reedición del proceso inquisitivo, sin tercero imparcial encargado de la sustanciación y decisión de los asuntos; (iv) la funciones parlamentarias de legislación y control se relajan sustancialmente, frente a los decretos y reglamentos de la rama ejecutiva, así como frente al manejo discrecional del personal y de los recursos materiales; y (v) se diluye la igualdad ante la ley, ya que los funcionarios se empiezan a diferenciar del resto de las personas, entre muchas otras cosas porque reciben un fuero especial donde se tratan con deferencia sus apreciaciones, fundamentos y decisiones, mientras que a los particulares se les llena de cargas legales procesales y extraprocesales.

El argumento –liberal– de este segundo relato es el del “peligro permanente”: este poder burocrático tiende a ser ilimitado, fuera de control, y fue precisamente contra ese tipo de poder que emergió el constitucionalismo. No es que las constituciones no hayan previsto esta “nueva” manifestación burocratizada del Poder Público. Todo lo contrario. Precisamente por conocer el peligro permanente de este tipo de ejercicio del poder, por decreto, lleno de prerrogativas y desigualdades, que las constituciones previeron que los gobernantes sólo podían obligar a los ciudadanos a través del Derecho, el cual debía crearse en el Parlamento y de cuyos conflictos conocía la rama judicial. No puede existir “punto medio” entre las prerrogativas y las libertades. Las prerrogativas son nugatorias de las libertades, y las libertades presuponen la inexistencia de las prerrogativas.

Obviamente, los conceptos básicos empleados por los defensores del poder burocrático son fuertemente contestados: ¿Cómo puede haber un proceso de “reglamentación” sin representación? ¿Cómo puede haber “procedimiento administrativo” sin debido proceso, esto es, sin imparcialidad, sin auténticas garantías adjetivas? ¿Cómo puede existir un “proceso judicial” con prerrogativas o inmunidades para una de las partes (e.g. la imposibilidad de embargar los activos de la burocracia)? ¿Cómo puede haber un “contrato” en el que una de las partes –el sector público– ejerce unilateralmente y contra el consentimiento de la otra parte el ius variandi (la facultad de modificar un contrato)? ¿Puede realmente afirmarse que existen los derechos a la propiedad privada y a la libertad económica si la burocracia puede establecer a su criterio barreras de entrada, mantenimiento y salida en los mercados, o si puede discrecionalmente expropiar y hasta nacionalizar activos del sector privado de la economía?

Obviamente, a los liberales nos corresponde la dura tarea de difundir ese segundo relato al que he hecho alusión y, además de alertar sobre el “peligro permanente” de la expansión –fuera de control– del poder burocrático, mostrar los caminos para liberar a la sociedad de dicho poder con base en los postulados del Estado de Derecho.

Como bien sabemos los liberales, la consolidación y la expansión del poder de las burocracias tiene un relato estándar, muy difundido y popular entre la intelectualidad: La Administración Pública –la burocracia de un país– debe existir y prevalecer porque, particularmente luego de la Revolución Industrial, vivimos en realidades complejas que requieren controles sobre la sociedad por parte del sector público.

https://www.elcato.org/la-tarea-de-los-liberales-y-los-dos-relatos-sobre-el-poder-de-las-burocracias
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Re: Reflexiones sobre el poder.

Mensajepor tirabuzon » 27 Jun 2018 6:10 am

Poder político
Glosario De Conceptos Políticos Usuales


PODER POLÍTICO: Desde un punto de vista filosófico político, se concibe al poder como la capacidad que tiene un individuo o un grupo de modificar la conducta de otros individuos o grupos. En Ciencia Política, aunque ya no se acepta que sea el concepto central único, hay acuerdo en que tiene fundamental importancia. Burdeau lo define como "una energía social, emanación de una representación mental, colectiva y dominante, del orden social deseable", en nombre de la cual se presta acatamiento al mando político. Siempre se manifiesta en la relación humana y en su génesis está la obediencia: se tiene poder en la medida en que se es obedecido. Hay muchas clasificaciones del poder. Damos aquí brevemente las más usuales en el análisis político: poder actual (relación entre comportamientos efectivos); poder potencial (relación entre aptitudes para actuar); poder estabilizado (muy alta probabilidad de ser obedecido); poder anónimo (propio de comunidades primitivas, reside más en la costumbre, el tabú, la tradición, que en las personas); poder personalizado (que reside en la voluntad personal del jefe); poder institucionaliza do (estabilizado y articulado en roles coordinados; culmina cuando el Estado se convierte en titular único y abstracto del poder); poder abierto (sensible a las variaciones de la conciencia colectiva sobre el orden social deseable); poder cerrado (al servicio de una representación del orden social deseable que se considera permanente); poder de jure (reconocido por la normativa jurídica vigente); de facto (existente pero carente de respaldo legal).


http://www.eumed.net/diccionario/defini ... =3&def=420
Hay comunistas que sostienen que ser anticomunista es ser fascista. Esto es tan incomprensible como decir que no ser católico es ser mormón.

Borges
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Re: Reflexiones sobre el poder.

Mensajepor Fermat » 07 Ago 2018 4:07 am

La corrupción es inherente a la falta de límites al poder

Los escándalos que últimamente vienen destapándose en América Latina, en general están asociados a gobiernos de izquierda, progresista o populistas, como los de Correa, Lula y los Kirchner, por no hablar del chavismo

Roberto Cachanosky, 7 de agosto de 2018

No es casualidad que los tipos de gobiernos populistas sean los más ligados a grandes casos de corrupción. La razón fundamental para que esa práctica florezca en estos tipos de gobiernos tiene que ver con la falta de límites al poder del gobernante o, si se prefiere, al poder que vuelve a tener una dirigencia política que es un retroceso institucional a la época de las monarquías absolutas.

En una conferencia que Friedrich Hayek dictó en 1976 en el Instituto de Asuntos Públicos, Nueva Gales del Sur, titulada ¿Adónde va la democracia? Afirma: "el advenimiento de la democracia en el siglo pasado (habla del siglo XIX) provocó cambios decisivos en el ámbito de los poderes de gobierno. Durante siglos los esfuerzos habían sido dirigidos hacia la limitación de dichos poderes, y la evolución gradual de las constituciones no había servido a otro propósito que éste". Pero enseguida agrega: "súbitamente se creyó que la limitación del gobierno por los representantes electos de la mayoría tornaba innecesario el control de los poderes gubernamentales, de modo que podía hacerse caso omiso de las distintas garantías constitucionales desarrolladas con el transcurso del tiempo".

Puesto en otras palabras, el esfuerzo de limitar el poder surgido de la democracia liberal dio paso a que ignoraran todo tipo de restricción aquellos que tenían una circunstancial mayoría de votos, volviéndose al tipo de gobierno de los días de las monarquías absolutas.

La democracia degeneró en una competencia populista en la que el que tiene más votos se siente con derecho a no respetar los límites que debe tener todo gobierno. Basta recordar aquella famosa frase de Cristina Fernández de Kirchner, diciendo: "si no les gusta, armen un partido político y ganen las elecciones", para advertir que para ellos el voto da derecho a todo.

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Cristina Fernández de Kirchner: “si no les gusta, armen un partido político y ganen las elecciones” (Photo by Amilcar Orfali/LatinContent/Getty Images)

O sea, para este tipo de gobiernos, los votos dan derecho a ejercer el poder sin límites, lo que Hayek llamó la democracia ilimitada.

El gran crecimiento económico a partir del siglo XIX tiene que ver no tanto con los inventos sino con la mejora en la calidad institucional de los países que adoptaron democracias liberales en que se restringía el poder de los monarcas.

La nueva ola de democracias ilimitadas, en las que el voto de la mayoría es considerado como el pasaporte al poder absoluto del gobierno electo, nos retrotrae institucionalmente y eso impacta en el crecimiento económico.

“ El gran crecimiento económico a partir del siglo XIX tiene que ver no tanto con los inventos sino con la mejora en la calidad institucional de los países que adoptaron democracias liberales”

Por eso hay toda una corriente de análisis de la economía y las instituciones en que se analiza el marco institucional de los países para explicar su crecimiento o su decadencia. La decadencia está en los países con gobiernos que no tienen límites en el poder.

Indicadores de decadencia institucional
La corrupción es consecuencia de esa decadencia institucional. ¿Cuándo hay corrupción? Cuando el gobernante tiene el poder de decidir arbitrariamente ganadores y perdedores dentro de una política económica.

Cuando el ingreso de las personas no depende tanto de su capacidad de abastecer a sus semejantes de bienes y servicios de buena calidad, sino de los favores del funcionario público, surgen las razones para "comprar" el favor del funcionario público. Los controles de precios son un ejemplo claro de una de las puertas a la corrupción.

Si la vida de mi empresa depende de que un funcionario público firme una autorización para que pueda aumentar los precios de mis productos, enseguida pueden aparecer las coimas para autorizar esos aumentos de precios de los cuales depende la vida de mi empresa. El funcionario pasa a tener el poder de "vender" la supervivencia de un sector o su muerte.

Pero en el caso del kirchnerismo, tal vez el negocio de las autorizaciones de aumentos de precios haya sido un kiosco menor. El intervencionismo estatal fue lo más amplio posible para generar muchas fuentes de ingresos.

Hoy todos hablamos de los cuadernos de la obra pública, pero atención que en la época kirchnerista se asignaron USD 161.000 millones a subsidios económicos, de los cuales USD 139.000 millones fueron al sistema de transporte y de energía, donde hay sospechas tan grandes de corrupción como en la obra pública. Ni que hablar de los subsidios sociales, tema sobre el que vengo insistiendo que tienen que ser revisados.

No puede ser que el kirchnerismo haya dejado un millón de beneficiarios de pensiones por invalidez entre 2003 y 2015 sin que hubiese habido una guerra, un terremoto o un tsunami. Nuevamente, quien tiene el poder de otorgar esos subsidios, los otorga a gente que puede competir en las olimpíadas a cambio del correspondiente peaje.

Burocracia legislativa
¿Qué control puede uno esperar de un Congreso que tiene 80 empleados por cada senador y 24 por cada diputado y dónde la biblioteca tiene 1.700 puestos ocupados? ¿Esos van a ser los que van a controlar al Poder Ejecutivo?

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En el Congreso hay 80 empleados por cada senador y 24 por cada diputado; y en la biblioteca legislativa 1.700 puestos cubiertos

¿Qué control puede uno esperar de un Congreso de la provincia de Buenos Aires en el que se van a gastar $6.800 millones este año sin que el ciudadano sepa en qué se gasta ese dinero porque el presupuesto es un secreto de Estado?

Y si vamos a niveles municipales el escándalo de los concejos deliberantes es parecido pero en escala menor a los del Congreso de la Nación y de las provincias.

Todo este negocio de la política tiene un costo que hay que mantener y ese costo se transforma en impuestos que deben pagar los sufridos contribuyentes que reciben poco y nada a cambio.

Pero como además, la política se ha transformado en un negocio, hay que conseguir el favor del votante ofreciéndole todo tipo de subsidios y "beneficios" de un Estado benefactor que en realidad es una pantalla para esconder la corrupción más descarada que uno pueda imaginar.

No es casualidad que en la Argentina hayamos llegado a tener 8 millones de personas que trabajamos en blanco y 20 millones de personas que todos los meses pasan a buscar su cheque por la ventanilla de pagos del Estado.

El destrozo económico que genera ese corrupto armado institucional es enorme. Las razones son varias:

1) se dilapidan miles de millones de pesos de los contribuyentes en mantener el aparato del funcionamiento de la política. Hay que nombrar en cargos públicos a punteros que nunca van a sus puestos de trabajo y se quedan "trabajando" en su provincia para el diputado o senador que los nombró;
2) ¿cómo se bancaba a la militancia de La Campora? Con miles de puestos de trabajo que son retribuciones a la "militancia" que paga el contribuyente;
3) los subsidios económicos dieron lugar a que se manejaran millones de dólares en barcos que traían gas a precios desorbitados y a que se manejaran fortunas en efectivo para subsidiar el transporte público;
4) mantener a miles de piqueteros, "inválidos" y demás beneficiarios de planes sociales tiene un costo fenomenal para el contribuyente.

Abuso de poder
En definitiva, hay corrupción cuando en, nombre de la solidaridad social y los "precios justos", los funcionarios públicos tienen poderes propios de la época de las instituciones arbitrarias de los monarcas absolutos. Con el kirchnerismo llegó a niveles impensados porque armaron toda su carrera política como si fuera una sociedad anónima cuyo objetivo fuera delinquir.

No es casualidad que regalaran millones de jubilaciones a personas que nunca habían aportado, el fútbol para todos, las tarifas de servicios públicos baratas y demás "beneficios sociales". Entretuvieron a la masa del pueblo con el televisor en cuotas y mientras tanto robaban a cuatro manos.

Pero esto que estamos viviendo hoy con los famosos cuadernos, debería dejar como enseñanza que detrás de toda política populista no sólo se esconde una fenomenal ineficiencia económica que tiene como contrapartida impuestos, regulaciones y controles que espantan la inversión y retrasan el nivel de vida del país. Además, es la pantalla perfecta para la corrupción.

La ineficiencia económica es doble. Por el lado de la ineficiencia económica y por el lado de lo que se roba detrás de la escenografía de las políticas de solidaridad social.

La lección debería ser no creer que el voto soluciona todo. No es cierto que "con la democracia se come, se cura y se educa". Se come, se cura y se educa con calidad institucional. Limitando el poder de los gobernantes con el voto. Sin restricciones al gobierno se puede volver al poder las monarquías absolutas y despóticas. Limitar el poder del Estado, es decir el grado de discrecionalidad con que los funcionarios declaran ganadores y perdedores de la economía, debe ser reducido a su mínima expresión.

La crítica al mercado es una mera pantalla

Por algo todos estos populistas hablan con desprecio del mercado y se erigen en la reserva moral del país que van a redistribuir con justicia social la riqueza que se genera. Es su manera de conseguir poder político vía los votos para robar y la excusa para establecer regulaciones, subsidios y demás controles que son la puerta para abrir el negocio de la corrupción.

La combinación de la ineficiencia económica que genera el populismo junto con la corrupción que conlleva, hacen económicamente inviable un país, destruyen la cultura del trabajo y las mafias terminan apoderándose del control del monopolio de la fuerza, llegándose a extremos como es el caso del chavismo en Venezuela.

El origen del mal está en no limitar el poder del Estado. Una vez que no se limita al gobierno, la corrupción se enquista en el poder y eso lleva a violar los derechos individuales. Y si hay que matar a un fiscal, se lo mata con tal que la verdad no salga a la luz.

Esperemos que, a partir de estos cuadernos, en la Argentina tengamos un Nuremberg de la corrupción. Tal vez sea un buen punto de partida como base fundacional de una nueva Argentina. O de la Argentina que una vez fuimos hasta que llegó el populismo con su ineficiencia y corrupción.

https://www.infobae.com/opinion/2018/08/07/la-corrupcion-es-inherente-a-la-falta-de-limites-al-poder/
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Re: Reflexiones sobre el poder.

Mensajepor Fermat » 08 Sep 2018 7:21 am

De las elites y el poder
Luis Larraín, 06 de septiembre, 2018

Es más fácil desafiar hoy a quienes detentan el poder de distintas instituciones porque se ha producido un fenómeno de “desintermediación”, en el que quienes tradicionalmente mediaban entre la ciudadanía y el poder son muchas veces ignorados por los ciudadanos para erigir sus propias expresiones. El elemento fundamental que explica por qué esto ocurre en los últimos años es la tecnología y en particular Internet.

En un seminario organizado por La Tercera tuvimos oportunidad de escuchar a Lucía Santa Cruz y Carlos Peña hablando de las elites y el poder. Mientras el rector se dedicó a describir cómo las elites excluyen a nuevos integrantes, Lucía prefirió fijarse en la tendencia del fenómeno en los últimos cuarenta años en Chile, para concluir que las elites eran más permeables que antes, pues ya no se pertenece a ellas por una cuestión de clase sino por el ascenso en la sociedad por razones económicas. Al adoptar Chile una economía de mercado, según Lucía, impera una lógica distinta en la cual quienes tienen éxito en los negocios por satisfacer mejor las necesidades de los consumidores reciben la recompensa de la riqueza monetaria. Carlos Peña por su parte insistió en que el elemento fundamental para mantener una sociedad elitista era la educación y que en Chile el 7% de quienes asisten a un colegio particular pagado tenían una ventaja, que la reforma educacional no había alterado en absoluto. Peña no lo dijo, pero es obvio que una de las razones por las que no se alteró la situación de los colegios particulares pagados, enhorabuena pues no veo cómo hacerlo sin eliminar la libertad de educación, es que los políticos de la Nueva Mayoría y del gobierno de Michelle Bachelet tienen a sus hijos o nietos en colegios particulares pagados.

Estoy con Lucía Santa Cruz en que es más importante examinar las tendencias y la movilidad que constatar que hay una elite, porque como el mismo Peña lo reconoce, siempre la ha habido y siempre la habrá. Como nos muestra la encuesta CASEN, no sólo la última sino la serie, en Chile hay una alta movilidad social, ascendente y descendente.

Quienes fuimos llamados a comentar las exposiciones tuvimos un tiempo limitado, donde intenté resaltar el aporte de Moisés Naím, quien en su libro “El Fin del Poder” escrito el 2013, describe las amenazas a las elites. Es más fácil desafiar hoy a quienes detentan el poder de distintas instituciones porque se ha producido un fenómeno de “desintermediación”, en el que quienes tradicionalmente mediaban entre la ciudadanía y el poder son muchas veces ignorados por los ciudadanos para erigir sus propias expresiones. Los políticos de una democracia representativa tienen la amenaza de políticos populistas; los medios de comunicación la de las redes sociales; las empresas tradicionales de las economía colaborativas donde los consumidores se agrupan para conseguir mejores condiciones; y hasta las agrupaciones espirituales son des intermediadas por antiguos feligreses descreídos de las jerarquías religiosas. El elemento fundamental que explica por qué esto ocurre en los últimos años es la tecnología y en particular Internet, y ya lo señaló Naím cuando relata, por ejemplo, el rol que tuvieron las redes sociales en la llamada Primavera Árabe, que culminó con la caída de varios gobiernos luego de manifestaciones públicas convocadas por estos medios.

En el último tiempo, diversos investigadores se han detenido en el efecto que tiene sobre la política lo que podría llamarse su “sentimentalización”. El cientista político español Manuel Arias Maldonado da cuenta de ello y señala los aportes que los seguidores de teorías evolutivas y científicos del área de la neurociencia han realizado acerca del funcionamiento del cerebro humano. Si uno combina los efectos de la digitalización y las redes sociales con los hallazgos sobre el funcionamiento del cerebro humano, puede comprender mejor la evolución de la política. El filósofo coreano Byung Chul Han tiene interesantes descripciones de lo que él llama la democracia de enjambres, que estaría presente en las redes sociales. Allí, afirma, la gente se mueve por flujos de descalificación y halagos. Los primeros explican que en lugar de los “brainstorms” que conocimos como estudiantes, asistamos ahora a verdaderos “shitstorms” o “shamestorms” que sufren quienes tienen la osadía de rebatir a un tuitero famoso (los he experimentado personalmente).

En este mundo en el cual hay un auge de las “pantallas” según pensadores como Sartori o Lipovetsky, las formas favoritas de comunicar son fotos, videos y memes. Es interesante el caso de los memes, que son replicadores culturales, análogos a los genes, y están relacionados con la necesidad de aprobación que tienen los humanos y el deseo mimético de compararse. Estos medios favorecen la emoción frente a la reflexión y son un pasto adecuado para los populistas. El sicólogo evolucionista Jonathan Haid dice que pertenecemos a “tribus morales” que condicionan la forma en que recibimos información. El austríaco Stefan Lewandowsky va más lejos y afirma: “Si te odio tus dichos son falsos”, como tituló la revista The Economist una nota sobre sus hallazgos. Como verán, aquí ya estamos muy cerca de la posverdad. La digitalización, la simplicidad de lo visual y la prevalencia de los sentimientos favorecen este fenómeno.

Para concluir diremos que lo que está ocurriendo tiene, como es obvio, ventajas y desventajas en la relación de la sociedad con las elites. En lo positivo, hay más movilidad en el poder, el liderazgo es más disputable, hay más transparencia y menos impunidad frente a conductas indeseables desde el punto de vista civilizatorio. ¿Pero cómo evitamos caer en la tiranía de lo políticamente correcto y en limitar la libertad de expresión? En lo negativo, estamos frente a la atracción populista favorecida por la sentimentalización. Una política buena para criticar y mala para proponer. Una falta de certezas que invita a la posverdad. En fin, un tema fascinante. ¿Cómo debatimos, cómo consensuamos, cómo avanzamos en este mundo?

https://www.ellibero.cl/opinion/luis-larrain-de-las-elites-y-el-poder/
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Re: Reflexiones sobre el poder.

Mensajepor Fermat » 08 Sep 2018 7:42 am

Peter Pan y el hombre enjaulado
Alberto Benegas Lynch (h), % de setiembre de 2018

Desafortunadamente vivimos la época de la adoración a los aparatos estatales que todo lo abarcan, desde las relaciones comerciales, al deporte, casamientos y divorcios, el arte, los transportes, la comunicación, los sindicatos, los procesos educativos, la recreación y tantos otros ámbitos, mientras descuidan la seguridad y la justicia.

A esta altura del siglo xxi es hora de madurar y comprender que los espacios crecientes del adiposo Leviatán se traducen en disminuciones en las libertades de las personas. Peter Pan es un personaje de ficción que nunca creció, fabricado por el escritor escosés James Matthew Barrie en una obra estrenada en Londres en 1904. Esta inmadurez perpetua es lo que mantiene al hombre enjaulado, es decir, privado de sus libertades.

En lugar del principio básico de la presunción de inocencia, se parte del principio de la presunción de sabiduría del gobernante y la ignorancia de la gente. Por el hecho de asumir funciones en el aparato estatal se estima que la persona se ha transformado en sabionda quien subestima a sus congéneres que no ocupan cargos oficiales. Una mutación en verdad asombrosa. Pero aun suponiendo que fuera así, esto en modo alguno justifica que la gente deba ser regenteada por los políticos en cuanto al manejo de sus vidas y sus haciendas. Constituye una falta de respeto, en todo caso si verdaderamente fueran sabiondos que compitan por vender sus servicios en el mercado.

En realidad aquel procedimiento significa la concentración de ignorancia si es que hemos comprendido que el conocimiento, por su misma naturaleza, está fragmentado y disperso en millones y millones de personas que con sus respectivas informaciones y talentos los transmiten a través de sus múltiples intercambios, lo cual es anulado cuando el planificador impone sus visiones desde el vértice del poder.

Lo más importante para entender la mente de los megalómanos es leer y releer un pensamiento clave de C. S. Lewis: “De todas las tiranías una ejercida para el bien de las víctimas suele ser la más opresiva. Puede ser mejor vivir bajo ladrones que hacerlo bajo la moral omnipotente de los otros. Los ladrones a veces descansan pero aquellos que nos tormentan para nuestro bien lo hacen sin descanso” (God in the Dock).

Es realmente notable los humos de los burócratas que se la creen en el sentido de su superioridad, pero como dice Erich Fromm “son débiles mentales puesto que necesitan del dominado para rellenar su esquelética personalidad” (en Man for Himself). No hay más que verlos como disfrutan de la foto y el micrófono, no por su solvencia moral sino por el apoyo de las botas que siempre están tras el poder político. El desbarranque es grande hoy en día, hasta las izquierdas le han dado la espalda a sus orígenes: el los inicios de la Revolución Francesa —antes de la contrarrevolución jacobina— los que se sentaron a la izquierda del Rey era para significar que se oponían a los privilegios basados siempre en el uso de la fuerza, ahora resulta que las izquierdas pretenden aplastar con las botas los derechos de la gente a través de cúpulas hediondas.

En el entramado político hoy nos retrotraemos a las peores épocas de las monarquías absolutas en las que se consideraba que los derechos eran una gracia concedida por el autócrata del momento y no como la facultad de los seres humanos por el hecho de haber nacido y que constituyen su naturaleza y sus características como especies únicas de las conocidas que poseen libre albedrío y consecuentemente dignidad.

Del célebre pensamiento de los Padres Fundadores de Estados Unidos en cuanto a que “el mejor gobierno es el que menos gobierna” hemos pasado a creer que “el mejor gobierno es el que más legisla” (y cuando un miembro del Parlamento no presenta la suficiente cantidad de leyes se considera que no cumple adecuadamente con su función). En este sentido, sería de interés que los integrantes del Poder Legislativo fueran como en sus inicios honorarios como en la República de Venecia muchos cargos públicos porque trabajaban ad honorem mientras se dedicaban a su faenas particulares, pero actualmente se pegó lo de honorables mientras cobran dietas y convierten el Congreso en un gran negocio (y, a veces, un aguantadero para cubrir delitos de toda laya). Si se objetara la idea en base a posibles conflictos de intereses, habría que subrayar que no hay tal si se legisla para la generalidad centrado especialmente en el presupuesto y no como hoy se hace en todas direcciones.

Ya hemos consignado antes en línea con el pensamiento de Bruno Leoni (en La libertad y la ley) la propuesta de abrir de par en par la posibilidad de árbitros privados en el ámbito del Poder Judicial sin ninguna restricción ni regulación (incluso no necesitan ser abogados los participantes en las diversas instancias). También hemos subrayado el pasaje poco explorado de Montesquieu (en El espíritu de las leyes) aplicable al Ejecutivo en cuanto a que “el sufragio por sorteo está en la índole de la democracia” en consonancia con lo que luego destacó Karl Popper (en La sociedad abierta y sus enemigos) en su crítica a la noción del “filósofo rey” expuesta por Platón para poner en un primer plano las instituciones y en un segundo y muy relegado a las personas, al efecto de que “el gobierno haga el menor daño posible”. A lo que cabe agregar la idea debatida en la Asamblea Constituyente estadounidense en cuanto a la relevancia de contar con un Triunvirato en el Ejecutivo “para mitigar la idea presidencialista que se asemeja a los malsanos desvíos de una monarquía sin control”.

Si no usamos las neuronas para imaginar nuevos límites al poder político corremos el riesgo de que el planeta Tierra termine en un inmenso Gulag y paradójicamente en nombre de la democracia, una democracia desde luego falseada y convertida hoy en pura cleptocracia, es decir los gobiernos de ladrones de libertades, de propiedades y de sueños de vida.

Es curiosa y alarmante la actitud pasiva de muchos que endosan la responsabilidad en otros para resolver problemas que a todos competen. Proceden como si estuvieran ubicados en una inmensa platea mirando el escenario donde aparecen personajes supuestamente encargados de solucionar entuertos. Con este procedimiento en gran medida está garantizado el fracaso puesto que de este modo todo el teatro se derrumbará. Para tener éxito cada uno, repito cada uno, debe contribuir con su granito de arena a enderezar las cosas puesto que cada cual está interesado en que se lo respete con total independencia de a que se dedique sea a la música, la literatura, la jardinería, la danza, la albañilería, pintura, la filosofía, el derecho, la economía, la historia, la ingeniería o lo que fuere. De allí es que los Padres Fundadores en EE.UU. han insistido que “el costo de la libertad es la eterna vigilancia”.

Es sumamente peligrosa la actitud de aquellos que sostienen que solo les interesa su familia, su trabajo y la recreación personal. Esto no es original pero para lograrlo es menester que dediquen parte de su tiempo, de sus recursos o ambas cosas a contribuir a que se los respete, lo contrario es un suicidio.

Hacer las de Peter Pan conduce indefectiblemente a la jaula. Hoy en día con todas las amenazas a valores y principios de respeto recíproco debido al engrosamiento exponencial de los aparatos estatales, debemos subrayar que si todos los partidarios de la sociedad libre contribuyeran diariamente a rescatarse de la avalancha estatista, si eso fuera así decimos, no estaríamos ni remotamente en la situación en la que nos encontramos.

Otra vez sugiero los ateneos de lectura como un modo muy efectivo de contribuir a que se comprendan los fundamentos de la libertad. Reuniones en casas de familias de cinco o seis personas en las que uno expone por vez y los otros, habiendo leído el material propuesto, discuten, critican y elaboran sus propuestas. En base a un buen libro, este mecanismo genera notables efectos multiplicadores en la familia, el trabajo y en reuniones sociales. Sin duda que los medios más fértiles son la cátedra, el libro, el ensayo y el artículo, pero como queda dicho el ateneo de lectura ayuda enormemente a despejar dudas propias y ajenas y eventualmente al año siguiente cada uno de los miembros del ateneo original abren cinco o seis ateneos distintos y así sucesivamente.

Esta sugerencia va en línea con un consejo clave del marxista Antonio Gramsci: “tomen la cultura y la educación y el resto se da por añadidura”. Es así para todas las tradiciones de pensamiento. El decir que la educación es una faena a largo plazo demora la solución. Como he consignado en otras oportunidades es del caso citar a Mao Tse Tung en el sentido de que “las batallas más largas siempre comienzan con un primer paso”.

Dedicarse a los negocios personales no solo es legítimo sino que es necesario pero, entre otras cosas, precisamente, para preservar el negocio es indispensable asegurar un ámbito de respeto. La libertad de cada uno no es algo automático que viene del aire, procede de esfuerzos cotidianos para alimentarla. De allí es que autores como Benedetto Croce han consignado que la historia “es la hazaña de la libertad”.

Incluso hay quienes piensan que no debe criticarse que las cosas se enderezarán solas, que no debe juzgarse sin percibir que esto mismo constituye un juicio y que si los humanos no proceden en consecuencia nadie lo hará por ellos. La tiranía del statu quo, la pereza mental y el espíritu conservador en el peor sentido del término están presentes. Es imperioso el despertar a la realidad y contar con el coraje moral suficiente como para enfrentar los desafíos que las circunstancias nos presentan.

Por ahora en lo que va de la pulseada de la civilización los derechos proclamados y reconocidos por los Locke van perdiendo frente a los Rousseau. Este último autor no solo es el artífice de la degradación de la democracia a manos de “la voluntad general” ilimitada (en el Contrato social) en contraposición a los Giovanni Sartori, sino que ha escrito que “En una palabra, quiero que la propiedad del Estado sea lo más extendida y poderosa y que la de los ciudadanos sean lo más reducida y débil que sea posible” (en Proyecto de Constitución para Córcega).

Anthony de Jasay ha escrito con toda razón que “Amamos la retórica de la libertad y nos abocamos en ese palabrerío más allá de la sobriedad y el buen gusto, pero está abierto a una seria duda si realmente aceptamos el contenido sustantivo de la libertad” (en “The Bitter Medicine of Freedom”). Como es archiconocido, ya Madame Roland antes de ser guillotinada se inclinó frente a la estatua de la libertad de la entonces Plaza de la Revolución (hoy Plaza de la Concordia) y sentenció: “¡Oh! libertad cuantos crímenes se cometen en tu nombre”.

Solo en una mente liliputense cabe la idea que el hombre ha llegado a una instancia final de perfección. La perfección no está al alcance de los mortales. Estamos en estado de ebullición permanente en un contexto evolutivo. Mientras, siguen los estudios tendientes a refutar los argumentos del dilema del prisionero, de los bienes públicos, de los free riders, de la asimetría de la información, de los errores de comprensión respecto a la tragedia de los comunes y el interés personal smithiano en el denominado equilibro de Nash y los equívocos presentes en el teorema Kaldor-Hicks respecto a los balances sociales tan bien refutados por Robert Nozick. Mientras esto se desarrolla, debemos poner coto a los abusos del poder puesto que como reza el dictum de Acton “el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente”.

https://www.elcato.org/peter-pan-y-el-hombre-enjaulado
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Miguel A Robles C
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Re: Reflexiones sobre el poder.

Mensajepor Miguel A Robles C » 08 Sep 2018 10:09 am


Este tema es uno que merece ser leido y releido. No podía ser de otra manera, siendo de Fermat.

Hasta ahora no se han mencionado directa clara y profundamente en ninguno de los artículos, los entretelones del poder económico y tampoco el poder de la educación. Estos dos, asociados con las características de las regiones es lo que, al mismo tiempo que la justifica y la explica, le da sustento a la necesidad de descentralizar el estado pues además, le quita poder al jefe de gobierno sobre las regiones.


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Miguel A Robles C
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Re: Reflexiones sobre el poder.

Mensajepor Miguel A Robles C » 09 Sep 2018 3:24 pm


Les voy a decir como lo veo.

No tengo la menor idea de como saldrá Maduro, ni quienes conformarán esa junta de gobierno de la que tanto se habla actúalmente en muchos lugares y grupos de Venezuela. Nadie lo sabe con certeza pero de lo que si estoy seguro es que si los ciudadanos seguimos creyendo en pájaros preñados en materia de política pues en el futuro nada cambiará. Estaremos siendo víctimas, nuevamente, de esos cambios gatopardianos en los que se cambia todo con el fin de que todos siga igual.

Este tema de Fermat es una excelente oportunidad para discutir sobre los debemos conocer para poder exigir a los lideres en el futuro, lo que necesitamos, lo que deben hacer, qué es lo que mas conviene a los ciudadanos.

Esos escritos que nos dejó Fermat son una excente base para iniciar la discusión pues solo con ella la daremos solidez a nuestras ideas.

Está en nuestras manos.

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